Mis diferencias con el presidente Zapatero son más profundas. A saber:
1ª Ha acometido el proceso de renovación de los estatutos sin perfilar siquiera un proyecto previo de reforma del Estado, lo que está provocando un galimatías del que va a costar Dios y ayuda salir.
2ª Ha iniciado un proceso de paz en el País Vasco, sin establecer con claridad y precisión el plan a seguir, y, sobre todo, sin asegurarse el control del tempo de la negociación, que hoy está en manos de una ETA y de una izquierda aberzale engalladas.
3ª Ha practicado --en algún episodio de la vida económica-- un intervencionismo rastrero en los objetivos, insolvente en los instrumentos y paleto en las formas, que sólo beneficia --en el fondo-- a una casta de sedicentes empresarios --versión posmoderna del pícaro y del arrebatacapas--, que medran al amparo de la concesión, la subvención y la información privilegiada.
4ª. Una política internacional que maquilla su falta de entidad y su pérdida de presencia efectiva en Europa, con brindis al sol --como la Alianza de Civilizaciones-- y amistades sorprendentes de todos conocidas.
Estas cuatro causas se resumen en una: hoy el Estado es más débil --como sistema jurídico-- que cuando Zapatero accedió al poder. Un apunte final. La apelación a que hay que estar con Zapatero hasta el final pues la alternativa es peor, con el evidente intento de neutralizar la crítica, no puede ser aceptada. La fuerza moral de la izquierda se manifiesta cuando asume superiores cotas de racionalidad en su discurso, lo que es inseparable de la crítica. Aún está a tiempo de recuperar esta ventaja. Pero, para ello, no ha de escarbar en el pasado --más hiciste tú--, sino hablar con claridad sobre el futuro. Zapatero ha de convencernos.
Juan José López-Burniol, notario, El Periódico de Catalunya, 11 de marzo de 2007
miércoles, 14 de marzo de 2007
Abundan los hijos de padre desconocido
Lo apuntaba el otro día: no estoy dispuesto a caer vivo en las manos de los españoles, cuando sea anciano e indefenso. Porque vaya país peligroso, rediós. Cómo nos odiamos. He vuelto a comprobarlo estos días, con lo de Iraq. Observando a unos y a otros. Porque aquí, al final, todo acaba planteándose en términos de unos y otros. Pero es mentira eso de las dos Españas, la derecha y la izquierda. No hay dos, sino infinitas Españas; cada una de su padre y de su madre, egoístas, envidiosas, violentas, destilando bilis y cuyo programa político es el exterminio del adversario. Que me salten un ojo, es la única ideología cierta, si le saltan los dos a mi vecino. A mi enemigo. Pues quien no está conmigo, incluso quien no está con nadie, está contra mí. Y cogida en medio, entre múltiples fuegos, está la pobre y buena gente -buena hasta que deja de serlo- que sólo quiere trabajar y vivir. Que sale a la calle con la mejor voluntad, dispuesta a defender con mesura y dignidad aquello en lo que cree; y que a los cuatro pasos ve -aunque nunca lo ve a tiempo- cómo una panda de oportunistas demagogos se apropia del grito y la pancarta. Cómo salta el ansia de degüello en cuanto hay oportunidad, y más si el tumulto facilita la impunidad, el navajazo sin riesgo, la agresión cobarde, el linchamiento. Dudo que otro país europeo albergue tanta rabia y tanta violencia. Tal cantidad de hijos de puta por metro cuadrado.
Arturo Pérez-Reverte, escritor, No me cogeréis vivo, 2003
Arturo Pérez-Reverte, escritor, No me cogeréis vivo, 2003
lunes, 12 de marzo de 2007
La irresponsabilidad de los responsables
Es noticia un niño inglés, obeso, y por ello enfermo física y socialmente, y que todo le pasa porque su madre no sabe alimentarlo ni se atreve a corregirle. No se sorprendan, aquí también ocurre y además el uso del chupete (normal en el primer año de vida) se alarga hasta los 3, 4 y 5 años y así se calla a los niños. Esos mismos que suelen comer bollería, papillas y biberones que les llevarán a malos hábitos alimentarios, y que luego deberán ir al logopeda para solucionar problemas del habla, y al ortodoncista por problemas como el de deglución. Y los padres gastarán mucho dinero y visitas, todo por no haberles obligado a masticar a tiempo. Por no insistir, por no discutir hasta que se lo coman todo y de todo. Van en cochecito hasta los 3, 4 y 5 años, no les dejan crecer, andar, aprender a ir por la calle. No saludan, ni dan las gracias ni piden permiso, ni dicen por favor, están en un lugar público correteando, chillando, tocándolo todo... sus padres creen que así les hacen más libres (y ellos no han de discutir).
Se equivocan, educar es poner límites y enseñar que la propia libertad se acaba donde empieza la del otro. Educar es cansado, son 24 horas durante casi 20 años. Un niño no es un objeto que se alimenta, asea y aparca en el cole. Educar mal es una forma de mal-tratar.
Irene van den Bossche Rusca, lectora, El País, 11 de marzo de 2007
Se equivocan, educar es poner límites y enseñar que la propia libertad se acaba donde empieza la del otro. Educar es cansado, son 24 horas durante casi 20 años. Un niño no es un objeto que se alimenta, asea y aparca en el cole. Educar mal es una forma de mal-tratar.
Irene van den Bossche Rusca, lectora, El País, 11 de marzo de 2007
viernes, 9 de marzo de 2007
Testimonio desde el infierno
Lo que tenía que contar ya lo he escrito y, desde luego, me alegro de que mi libro se haya traducido a varios idiomas y de que haya vendido miles de ejemplares. Creo que mi testimonio puede servir y, como digo en mis memorias, el respeto y la protección de la dignidad del ser humano están inscritos ya en la Constitución y la Alemania democrática tiene una responsabilidad especial. Cuando la historia ilumina la memoria, se da el mejor antídoto contra la intolerancia.
Bernd Freytag von Loringhoven (1914-2007), general alemán, autor de En el búnker de Hitler, El País, 4 de marzo de 2007
Bernd Freytag von Loringhoven (1914-2007), general alemán, autor de En el búnker de Hitler, El País, 4 de marzo de 2007
Ciudadano
El ciudadano es la persona que vive en una sociedad abierta y democrática. En las sociedades cerradas y autoritarias viven súbditos. Acepta los valores, los principios, la dignidad de todos y los derechos humanos, y participa de la vida política y social. Rechaza el odio y la dialéctica amigo-enemigo y se relaciona con los demás desde la amistad cívica. Distingue la ética privada de la pública, que es la propia de la acción política y que fija los objetivos del poder y de su Derecho y la libre acción social. Puede ser creyente o no creyente y defiende la Iglesia libre, separada del Estado libre. Es respetuoso con la ley, tolerante, libre de discrepar desde las reglas de juego de la Constitución y desde la aceptación del principio de las mayorías. La condición de ciudadano se fortalece con la educación y es una responsabilidad central del Estado y de la sociedad.
Gregorio Peces-Barba Martínez, catedrático de Filosofía del Derecho y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, El País, 21 de octubre de 2006
Gregorio Peces-Barba Martínez, catedrático de Filosofía del Derecho y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, El País, 21 de octubre de 2006
miércoles, 7 de marzo de 2007
El momento lo es todo
- ¿Y si otros presos se ponen en huelga de hambre?
- En el sistema penitenciario muchas personas adoptan formas de presión: huelgas de hambre, autolesiones... Y saben que somos inconmovibles a esa presión. Esta decisión no se ha tomado porque estuviera ejerciendo una medida de presión sino cuando su vida corría grave riesgo.
Mercedes Gallizo, Directora general de Instituciones Penitenciarias, El País, 4 de marzo de 2007
- En el sistema penitenciario muchas personas adoptan formas de presión: huelgas de hambre, autolesiones... Y saben que somos inconmovibles a esa presión. Esta decisión no se ha tomado porque estuviera ejerciendo una medida de presión sino cuando su vida corría grave riesgo.
Mercedes Gallizo, Directora general de Instituciones Penitenciarias, El País, 4 de marzo de 2007
lunes, 5 de marzo de 2007
Civilización y progreso
Hemos puesto demasiadas expectativas en el supuesto hombre civilizado y, por eso, cuando éstas no se cumplen nos sentimos defraudados. En realidad estamos mucho menos evolucionados de lo que pensamos, y nuestra realidad está más gobernada por las emociones, instintos y pasiones que por el juicio, la razón o la reflexión. Recordemos algunos ejemplos: guerras, terrorismo, homicidios y asesinatos, violencia en todas sus formas, abuso infantil, fanatismos, intolerancia, insolidaridad, terrorismo ambiental, etcétera.
Un error de nuestro tiempo es equiparar el desarrollo conseguido con los avances como seres civilizados; pero, desgraciadamente, estos progresos no discurren a la par. Y es así que somos capaces de hacer cosas extraordinarias gracias al desarrollo científico y tecnológico; pero, en asuntos donde demostrar el progreso moral y ético, nuestro grado de civilización resulta mucho más dudoso y exiguo.
El progreso hace que olvidemos nuestra humilde realidad. Vamos por la vida disfrazados de modernidad y somos más apariencia que realidad; somos soberbios, vanos e ilusos y, seguramente, más dignos de lástima que de reproches: somos humanos.
Pedro Serrano Martínez, lector, El País, 3 de marzo de 2007
Un error de nuestro tiempo es equiparar el desarrollo conseguido con los avances como seres civilizados; pero, desgraciadamente, estos progresos no discurren a la par. Y es así que somos capaces de hacer cosas extraordinarias gracias al desarrollo científico y tecnológico; pero, en asuntos donde demostrar el progreso moral y ético, nuestro grado de civilización resulta mucho más dudoso y exiguo.
El progreso hace que olvidemos nuestra humilde realidad. Vamos por la vida disfrazados de modernidad y somos más apariencia que realidad; somos soberbios, vanos e ilusos y, seguramente, más dignos de lástima que de reproches: somos humanos.
Pedro Serrano Martínez, lector, El País, 3 de marzo de 2007
Long Live Rock
La juventud es una cualidad no muy diferente a la salud: es más abundante entre los jóvenes, pero todos necesitamos de ella. No hablo de las circunstancias que acompañan a la juventud: los rostros sin arrugas, los estómagos marcados como tablas de lavar, el pelo. Hablo de otra cosa. Hablo de la energía, de un inexplicable optimismo, del esporádico sentimiento que nos vuelve invencibles, de la esperanza que se aferra a nosotros como el olor del cloro. De joven, el rock articulaba estos sentimientos. Ahora, más mayor, los estimula. En cualquier caso, el rock era y sigue siendo necesario porque: ¿quién no necesita optimismo y sentirse invencible, aunque sólo sea de vez en cuando?
Nick Hornby, escritor, El País, 3 de marzo de 2007
Nick Hornby, escritor, El País, 3 de marzo de 2007
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